lunes, 13 de abril de 2015

Intoxicación por yeso


1. Introducción

El yeso es un mineral natural cuyo principal componente químico es el sulfato de calcio dihidratado. Su uso en construcción, por ejemplo, requiere la adición de otras sustancias que modifican sus propiedades de fraguado, resistencia, adherencia y densidad.

De forma natural, el yeso se puede encontrar como una roca en canteras. Cabe mencionar que el yeso que se destina para uso industrial tiene como principal componente químico al sulfato de calcio hemihidratado.

Las fuentes de yeso que potencialmente pueden causar intoxicación son las tizas de pizarra de uso escolar, cuya utilización ha disminuido pero no ha desaparecido en nuestro medio; exposición laboral en trabajadores de la construcción y exposición incidental a vapores derivador de paredes de yeso mal tratadas que permite la proliferación de bacterias capaces de producir gases tóxicos (como el sulfuro de hidrógeno) a partir del yeso.

2. Toxicidad y Manejo

EL polvo de yeso es la sustancia que con más frecuencia se asocia a intoxicaciones. La toxicidad del yeso es moderada, lo que significa que aunque el compuesto no es corrosivo, ácido ni álcali, es capaz de producir irritación de las mucosas, obstrucción gastrointestinal tras la ingestión y problemas respiratorios que pueden requerir atención hospitalaria.

La absorción del yeso a través de las mucosas y el aparato digestivo es limitada y mínima. Sin embargo, es importante saber que tras la ingestión de yeso (como sucede cuando un niño come tiza, por ejemplo) éste se hidrata y produce un bolo grumoso que puede ocasionar una obstrucción intestinal, casi siempre a nivel pilórico. Por ende, ante la ingestión de yeso, es muy importante evaluar la cantidad ingerida siempre que sea posible. Si no lo fuera, se debe acudir de inmediato al servicio de emergencia del hospital más cercano o llamar una ambulancia y estar atentos a síntomas de alarma como vómito y dolor abdominal.



Exposición de la piel
La mayoría de las personas no experimentan problemas cuando el yeso entra en contacto con la piel. A veces, sin embargo, el yeso puede causar irritación de la piel. Esto por lo general sólo se produce con el contacto prolongado o repetido. La irritación de la piel puede aparecer en forma de enrojecimiento, sequedad o picazón. Si la irritación se produce poco después del contacto con yeso, se procederá a lavar la zona afectada con agua tibia. Esto elimina el yeso que está causando irritación y basta para aliviar los síntomas. Si la irritación persiste, se debe buscar atención médica.
La irritación se puede evitar empleando barreras de protección como elementos de bioseguridad: mandiles o vestimenta con mangas largas y guantes evitan que los antebrazos y manos entren en contacto directo con el yeso.

Inhalación
Debido a la consistencia polvorienta del yeso, se puede producir la inhalación. Estar en una zona con alta concentración de yeso en el aire puede ser peligroso. Si se utiliza en interiores, se han de tomar medidas para evitar la inhalación del mineral, como el uso de una mascarilla y la procuración de medidas de ventilación adecuadas. Si se emplea yeso en un área abierta, la inhalación de yeso es muy poco probable, pero sigue siendo una posibilidad. Si se inhalara yeso, se deberá evitar una mayor exposición alejándose de la zona y buscando un espacio bien ventilado y al aire libre. Si alguien más está en el área, debe eliminarse el origen de la contaminación y también moverse al aire libre para evitar la exposición.

Exposición de los ojos
El yeso puede entrar en los ojos por contacto directo. Cuando una sustancia extraña entra en el ojo, produce irritación conjuntival. Esto puede implicar dolor, enrojecimiento, ardor y otros síntomas comunes de la irritación ocular. La sustancia polvorienta necesita salir del ojo para lograr un alivio. Se debe evitar frotar el ojo afectado, ya que esto puede agravar el problema. Se debe dejar que el ojo naturalmente lagrimee durante unos minutos. Esto suele ser suficiente para eliminar el yeso. Si el yeso todavía está atascado en el ojo, enjuagar de forma manual con algo de agua tibia, manteniendo el ojo abierto. Si aun así el yeso continúa atascado en el ojo, no se debe intentar removerlo y se ha de buscar atención médica si el yeso se mantiene allí o si la irritación continúa.

3. Tratamiento

El tratamiento dependerá de la forma de exposición. Por lo general, ante el contacto con mucosas o piel lo que se recomienda es lavar con abundante agua tibia la zona expuesta. Si hay irritación faríngea, se puede hacer gárgaras con agua limpia y tibia. Para limpiar la mucosa nasal, puede emplearse suero fisiológico.


Una situación que requiere atención hospitalaria, no por la gravedad inminente sino por el riesgo de obstrucción, es la ingestión de yeso. En este caso, se debe observar síntomas de alarma y el tratamiento se dirigirá según éstos aparezcan o no. 

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